Vampire 69 Blog

El Niño Fidencio

Photobucket
Los ricos viajan a Roma, a recibir la bendición del santo padre, o a Lourdes. Las clases medias van a Atlanta a ver las apariciones de la virgen que por arte de magia, transforma las medallas de cobre en oro puro. O quizá a San Juan de los Lagos. Los pobres visitan la basílica de Guadalupe, se ponen una penca de nopal en cada rodilla y hacen peregrinaciones de rodillas para expiar las culpas. Y los paupérrimos viajan a espinazo, en pos de las bendiciones de: El Niño Fidencio. Reseña histórica En las décadas de 1930 y 40, comenzó a correr el rumor entre los pobres de este país, que un extraño personaje que habitaba en un remoto lugar, del desierto de Nuevo León, poseía poderes extraordinarios, y al igual que Cristo, curaba a los enfermos. Photobucket
José Fidencio Constantino Síntora, nació el 18 de Noviembre de 1898, en el rancho de las cuevas, en Irámuco, Guanajuato. Su padre fue el jornalero, no indígena: Socorro Constantino, casado con María Tránsito Síntora, no indígena. Tuvo 4 hermanos, Buenaventura, Socorro, Joaquín y Fulgencia. A la edad de 10 años, quedó huérfano de padre y madre. Su hermano dos años menor que él, José Joaquín Constantino, fue su compañero inseparable. Asistió a la escuela de Irámuco Gto., donde cursó hasta el tercer año de primaria. En 1904 conoció a un compañero de clase, que sería con el tiempo su protector, y con el que sostendría una relación de amistad que duraría toda la vida. Enrique López de la Fuente fue su amigo, y vivía en ese lugar con su tío Segura, quien era el sacerdote del pueblo.
  Photobucket
Aunque sin ninguna preparación formal, Fidencio estuvo siempre muy cercano a la Iglesia católica. Durante esa época, comenzó a presentar algunos aspectos de su personalidad que lo diferenciaban de los demás. Por un lado, no se desarrollo sexualmente. Siempre fue lampiño, con voz de soprano y nunca tuvo relaciones sexuales. Por otra parte, comenzó a adivinar el pensamiento de sus compañeros de juegos. Cosa que generalmente le acarreaba una buena paliza de sus amigos, quienes no compartían las mismas aficiones telepsíquicas. Fidencio era un niño muy reservado, que no participaba en los juegos con sus compañeros y le gustaba asistir a los oficios religiosos. Ahí cursó el tercer año de primaria. Después de lo cual fue mandado a trabajar como pastor en la hacienda ” Larraldeña “. Después trabajó un tiempo con Don Antonio L. Rodríguez, en la mina de San Rafael. En 1921 llegó a Espinazo, donde se quedó hasta su muerte, en 1938.A partir de 1921, Fidencio comenzó poco a poco a alternar su trabajo de pastor, con el de curandero. En 1927, ya era conocido ampliamente en la región, por sus habilidades de curandero. Pero su prestigio no se quedó en el de un simple curandero. Dadas sus dotes naturales, clarividencia y telepatía, aunada con su misticismo santulario. Se formó una imagen de santón ( niño santo.) Por supuesto que Fidencio no hacia milagros, ni curaba nada. Pero los pacientes sí creían que lo hacía, y se sentían sanados. Y esto era mas que suficiente. Se había creado un mito. La simple presencia de Fidencio bastaba para aliviar cualquier mal. El niño trabajaba plazos agotadores, sanando sus enfermos. Era común la jornada in-interrumpida de 48 horas. Se supone que Fidencio murió de cansancio. Photobucket Fidencio extrayendo una piedra ( 42 gr.) de la vejiga del niño Diego Briseño. Sus métodos eran de lo mas heterodoxo. Generalmente daba pociones de te de la hierba gobernadora. A los paciente graves los tocaba y rezaba junto a ellos. Operaba tumores y toda clase de anomalía física. Para ello usaba un vidrio de botella rota. Nunca usó bisturí, a pesar de haber recibido algunos como regalo de sus pacientes. Lo extraño, es que a pesar de hacer cirugía mayor, no usaba anestesia, y los pacientes no sentían ningún dolor. Photobucket
Fidencio en el momento de extirpar un cáncer en una rodilla, usando un vidrio como bisturí Su faena favorita era atender parturientas, pero lo mas pintoresco de su tratamiento era el aplicado a los dementes. Estos eran sentados en un columpio y cuando estaban descuidados les lanzaba una naranja en la espalda. Aparentemente algunos quedaron curados. La población flotante de Espinazo aumentaba día a día. Los Ferrocarriles Nacionales transportaban miles de peregrinos diariamente. A todos los trataba Fidencio. Dado que a pesar de su intensa agenda de trabajo, no podía atender a todos, hacía curaciones masivas. Se subía a la azotea de su casa y desde ahí lanzaba naranjas a la multitud. Aquel que era golpeado por alguna, quedaba sanado.
  Photobucket
  Fue tanta la fama que rodeó a Fidencio, que el 8 de Febrero de 1928, fue visitado por el Presidente de la República: Plutarco Elías Calles, quien acompañado por el Gobernador de Nuevo León: Aarón Sáenz, y el General Juan Andrew Almazán, estuvieron es la ” Clínica ” de Fidencio, que consistía en cuatro jacales, por mas de seis horas. El presidente asistió en contra de la opinión de los médicos de la secretaría de salud de Monterrey, quienes le advirtieron de los graves riesgos de contagio que había en esa estación. No es ocioso mencionar el desencanto que causó en la comunidad médica regiomontana, el espectáculo de un presidente supersticioso. Calles viajó para ser curado de la lepra, y fue atendido por Fidencio, junto a los demás peregrinos que lo visitaron ese día. Pero a Calles, le dedicó atención especial. Fue tratado vistiéndolo con la manta que usaba Fidencio. También se le preparó un brebaje de rosas y otros potajes. Mientras vivió, Calles mandó mensualmente a un subalterno a Espinazo, para proveerse de medicinas. No existen fotografías del evento, pues la guardia presidencial las prohibió. Photobucket
  En 1936 el Obispo de Monterrey, José Guadalupe Ortiz y López, gestionó un convenio con el niño Fidencio, para que este no siguiera administrando los sacramentos de la iglesia católica. Lo cual era práctica común en la iglesia Fidencista. Para parlamentar con Fidencio fue comisionado le presbítero Joaquín Tapia Sánchez, quien lo visitó en Espinazo. Fidencio aceptó los términos impuestos por la jerarquía católica. Sin embargo parece que le dio muy poca importancia al hecho, pues al poco tiempo seguía impartiendo los sacramentos nuevamente.
 Photobucket
Hay que considerar que el Fidencismo no es un curanderismo, es una mezcla entre los ritos del catolicismo, el santerismo y las curaciones milagrosas. Conjugado con algo de técnicas de sugestión y magnetismo, así como bastante hierberismo. Sin embargo nunca recurrió a la brujería, el bayombe o los hechizos. Todo esto, da la imagen de una nueva secta religiosa. Photobucket
Poco a poco, se fue creando alrededor de Fidencio, una estructura administrativa. Aparecieron sus ayudantes en las curaciones ” cajitas “, y las esclavas de Fidencio. Especie de enfermeras y afanadoras que asistían en las labores cotidianas. La población de Espinazo creció de unos cuantos cientos de habitantes en 1925, hasta 30,000 pobladores, según el censo de 1930. Espinazo, ” la Meca del dolor.” Sigue viviendo aún después de la muerte de Fidencio. Los “Cajitas”, administran las curaciones a los visitantes que llegan en fechas predeterminadas. Sin embargo, los creyentes son principalmente adultos y viejos, y se nota una marcada ausencia de gente joven. El Niño Fidencio murió a la edad de 40 años el 19 de octubre de 1938 en Espinazo N.L. Según el acta de defunción su muerte se determinó como muerte natural . Se atribuye su muerte a consecuencia de las largas jornadas de trabajo que realizaba para curar a sus enfermos que llegaban a ser hasta de 48 horas, a veces sin probar alimento, lo cual fue minando su salud hasta llevarlo a un agotamiento irreversible.
  Photobucket
 CINE Ramón Ponce El Universal Ciudad de México Jueves 28 de febrero de 2008 A 70 años de la muerte del guanajuatense José Fidencio Síntora Constantino, su nombre real, la leyenda construida por este curandero y chamán sigue vigente, así lo describe Luis Farré, director del documental Niño Fidencio. De Roma Espinazo. La película, precisó, no tiene una narración ni se dirige a formar una opinión, “este es un tema controversial. Está hecha con base en entrevistas y todo el tiempo está ligada de manera armónica. Gente de posturas contrarias da una visión de lo que fue Fidencio o de lo que es hoy el fidencismo. Hemos tratado con mucho respeto esas opiniones para que el público, a su vez, participe y forme su propio criterio”.  Fuentes: http://rcadena.com/ensayos/Fidencio.htm http://vpea.utb.edu/elnino/fotosnino.htm http://www.eluniversal.com.mx/notas/486044.html>

(Visited 68 times, 1 visits today)