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Huacachina


Huacachina es un pueblito pequeño construido alrededor de un oasis natural en los límites de un desierto muy seco pero hermoso. Las antiguas veredas que rodean este bello oasis están armoniosamente acompañadas de bancas brindando así comodidad y descanso a sus visitantes, además, cuenta con gran cantidad de palmeras y huarangos (algarrobos) que dan un apariencia confortable y a la vez exótica al lugar. Detrás del pueblo se encuentran dunas gigantes de pura arena, de cientos de metros de altura. Cualquier persona podría imaginarse estar en el Sahara en el noreste de África o en los desiertos de Arabia debido a la similitud del paisaje. ¡Solo faltan los camellos!

Ubicado aproximadamente a 5 horas al sur de lima, Huacachina se encuentra ubicada a solo 3 kilómetros del centro de la ciudad de Ica. Huacachina recibe una gran cantidad de turistas extranjeros y nacionales que vienen por dos razones fundamentales: algunos desean relajarse y disfrutar de un ambiente agradable y tranquilo bajo el cálido sol, y otros se antojan prefieren la adrenalina de subir las dunas en carros areneros (tubulares) y hacer “sandboard”, deporte que consta en deslizarse por las dunas sobre una tabla.

La época dorada de Huacachina data desde 1920 hasta 1950 cuando personas adineradas vinieron de todos rincones del Perú para bañarse en sus aguas, pues se consideraba que poseían propiedades medicinales. Actualmente es claro que la época lujosa quedó en el pasado, y el lugar tiene una apariencia algo distinta porque muchos edificios coloniales no se preservaron bien. Pero no se equivoque: Nunca en la historia de Huacachina se han visto tantos turistas como ahora: es un punto clave para cientos de miles de turistas que año a año visitan este lugar.

Aunque Huacachina es menos famosa que Machu Picchu, Cuzco, y el Lago Titicaca, una visita a su ambiente relajado y arenoso absolutamente vale la pena.

La Leyenda de Huacachina Una de la versiones de la laguna de Huacachina trata sobre una joven doncella llamada Huacay China que se enamoró de un joven guerrero pero después de casarse el guerrero tuvo que ir a una guerra en la que murió, tras enterarse de la noticia la joven Huacay China se impregnó de tristeza y fue a llorar al campo de girasoles donde se habían visto por primera vez. La joven Huacay China lloró día tras día, hasta que las lágrimas de su llanto formaron una pequeña laguna. Un día cuando ya oscurecía un joven guerrero pasó por la laguna y vio a la joven Huacay China, al darse cuenta de que la observaban empezó a correr, cuando el joven guerrero ya la iba a alcanzar ella se lanzó a la laguna. Espero durante horas hasta que el joven guerrero se fuera, cuando salió se dio cuenta que ya no tenía piernas, era una hermosa sirena, dándole así el nombre a la laguna. La leyenda dice que cada noche de luna nueva, la joven sale de la laguna para llorar por su amado.

Otra de las versiones es la siguiente: Cuenta la leyenda que hubo una vez una hermosa doncella llamada Huacca China que se enamoró de un joven guerrero. Un día el joven guerrero fue a luchar en una batalla y pasado algún tiempo la hermosa doncella recibió la mala noticia de que su joven amante había muerto. Tras la horrible noticia, Huacca China impregnada de tristeza fue al lugar donde ella y su amado se vieron por primera vez. La hermosa doncella sufría y lloraba cada día recordando a su amado. Un día, la doncella vio a través del espejo de mano que tenía, que un joven le estaba observando, y cuando el joven del espejo intentó acercarse, la doncella huyó de él y empezó a correr, pero en su intento por escapar soltó el espejo, este cayó y se rompió dando origen a una laguna, la misma que hoy es conocida como la Huacachina. Seguidamente los vestidos que le cubrían también cayeron, formando las dunas (cerros). Finalmente, ella se sumergió en la laguna que acababa de formarse y tomó la forma de una sirena.



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  • Anónimo

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